La recuperación de un yacimiento de oro abandonado

El camino no es precisamente una autopista. Se tardan unas ocho horas en recorrer apenas 150 kilómetros. En coche. Y turnándose para conducir cada hora porque el trayecto es digno del rally Dakar. Una vez a los pies de la mina, el trayecto a pie no es precisamente un paseo. Hay que arrastrase doscientos metros, convivir con cientos de murciélagos que no dejan de agitar las alas, subir en vertical por una chimenea y llegar, por fin, al filón de oro. No, no es el argumento de un capítulo más de la serie televisiva ‘La fiebre del oro’, aunque podría serlo. Es la historia de la abandonada mina de Vereda Guayaquil, situada en plena selva amazónica colombiana que ha sido rescatada por la empresa malagueña Minexcorp. Esa búsqueda del metal más precioso se convierte en el argumento principal del documental ‘La montaña donde las piedras brillan’.

«La mina dejó de explotarse en época más dura de las FARC ya que se encontraba en una zona muy complicada», relata el cineasta Kike Mesa, que ya ha visitado el escenario de rodaje, al que volverá el próximo verano para terminar la filmación en esta tierra de nadie entre Antioquia y Caldas. «La búsqueda del oro es un argumento muy atractivo, pero necesitaba encontrar la historia de este documental y la descubrí en sus gentes que nada tiene que ver con ese mundo que han universalizado series como ‘Narcos’», explica el realizador malagueño que quiere romper prejuicios y retratar la «nueva Colombia».

En ese pasado de drogas y violencia también ha buceado Mesa, que se entrevistó con antiguos miembros del clan de Pablo Escobar. «Cuando le pregunté a uno si había trabajado para el capo de Medellín me contestó: ‘Aquí todo el mundo trabajaba para Don Pablo’», recuerda el cineasta que añade que, pese a los «prejuicios y clichés», el país ha cambiado por completo. Ese nuevo orden, en el que una mina abandonada en mitad de la selva se convierte en una oportunidad para una zona remota en mitad de la selva, es el telón de fondo de este documental, que también tiene una historia en el empresario vallisoletano afincado en Málaga Fernando García Sanz que lidera este proyecto de minería verde a través de la empresa Minexcorp con una inversión de seis millones de euros.

Además de contar a 24 fotogramas por segundo, el cineasta Kike Mesa también se ha convertido en todo un experto en la industria del oro. Del bolsillo saca una pepita que se trajo de ‘souvenir’ y que habría vuelto loco a algunos de aquellos buscadores de oro del salvaje oeste. «Llegamos hasta el filón e impresiona», admite el director que ya se ha familiarizado con los márgenes de rentabilidad de este mineral precioso. Mesa que encontró su particular filón en los habitantes del municipio de Pensilvania (departamento de Caldas), donde se encuentra la mina. «Aquello es un lugar por descubrir, como España hace 50 o 60 años», remacha el director que ya prepara su casco de minero y su cámara para lanzarse a esta nueva fiebre del oro.